

La miopía en niños está creciendo a un ritmo alarmante en México. Cada año, más familias descubren que sus hijos necesitan lentes a edades cada vez más tempranas, producto de una combinación de hábitos modernos, uso intensivo de pantallas y poca exposición a la luz natural. Esta tendencia, conocida como miopía infantil progresiva, se ha convertido en un problema de salud pública que requiere atención urgente.
La miopía en niños ocurre cuando el ojo crece más de lo normal o la córnea se curva demasiado, provocando que los objetos lejanos se vean borrosos. Aunque antes era menos común en edades tempranas, hoy los especialistas coinciden en que los casos han aumentado significativamente. 1.1 ¿Por qué es tan frecuente ahora? Uso prolongado de pantallas desde los 3–4 años. Actividades de visión cercana (lectura digital, videojuegos, tablets). Poco tiempo al aire libre. Herencia: si uno o ambos padres son miopes, el riesgo se duplica o triplica. 1.2 Miopía infantil progresiva: un desafío silencioso La miopía infantil no solo afecta la claridad visual, sino que puede avanzar rápidamente, aumentando el riesgo futuro de glaucoma, desprendimiento de retina y degeneración macular.
En México, los expertos reportan que el número de consultas por problemas de visión en niños ha aumentado desde la pandemia. El encierro prolongado y la educación virtual aceleraron la aparición de defectos refractivos. 2.1 Niños más afectados Entre 6 y 14 años. Habitantes de zonas urbanas. Niños que pasan más de 4 horas al día frente a pantallas. Pequeños con historial familiar de miopía. 2.2 La influencia del estilo de vida moderno El 80% del tiempo libre infantil actual ocurre en interiores. La falta de luz natural afecta directamente el desarrollo ocular.

3.1 Síntomas que los padres pueden detectar
Se acerca demasiado a la televisión o celular.
Entrecruza los ojos para ver objetos distantes.
Dolor de cabeza frecuente.
Baja concentración.
Se frota los ojos con frecuencia.
3.2 Señales que pueden verse en la escuela
Dificultad para ver el pizarrón.
Bajo rendimiento escolar reciente.
3.3 Cuándo buscar ayuda inmediata
Visión muy borrosa repentina.
Dolor ocular intenso.
Sensibilidad excesiva a la luz.
Diagnosticar la miopía en niños a tiempo permite frenar su avance y evitar que se convierta en miopía alta en la adolescencia.
Agudeza visual.
Refracción (medición de graduación).
Fondo de ojo.
Medición de presión intraocular.
Evaluación muscular y binocular.
Si no tiene diagnóstico: 1 vez al año.
Si ya usa lentes: cada 6 meses.
Existen métodos comprobados científicamente para frenar el avance del deterioro visual infantil.
Tecnologías como MiyoSmart, Stellest o MiSight ayudan a reducir la progresión hasta un 60%.
Lentes rígidos nocturnos que moldean la córnea mientras el niño duerme.
Beneficio: visión clara durante el día sin uso de lentes.
Tratamiento en gotas, aplicado por la noche, útil para controlar la progresión en casos moderados o avanzados.
Ideal para adolescentes con mayor madurez y responsabilidad.
Los especialistas recomiendan mínimo 2 horas diarias de actividades al aire libre para disminuir la aparición de la miopía infantil.
Recomendaciones por edad:
Menores de 5 años: máximo 1 hora al día.
6 a 12 años: máximo 2 horas para entretenimiento.
Cada 20 minutos, aplicar la regla 20-20-20.
Distancia mínima de 40 cm al leer o usar tablet.
Iluminación adecuada.
Postura correcta.
Parpadeo frecuente para evitar ojo seco.
No tratar la miopía en niños puede tener consecuencias graves:
Miopía alta.
Riesgo de desprendimiento de retina.
Glaucoma temprano.
Degeneración macular.
Problemas escolares y baja autoestima.
Monitorear hábitos digitales.
Fomentar juegos al aire libre.
Revisiones visuales periódicas.
Estar atentos a cualquier cambio en comportamiento o rendimiento.
Observar si el alumno se acerca demasiado al pizarrón.
Detectar signos de distracción por mala visión.
Sugerir revisión visual a los padres.
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